El cuadro se titula “La nevera de hielo” y fue pintado en el año 1966 por Antonio López, pintor español realista. Representa una escena costumbrista de la vida cotidiana.
En el lienzo se observa una pequeña nevera de hielo, parece del siglo pasado. Es blanca pero con toques amarillentos, como haciendo a antiguo. Tiene la puerta de arriba abierta. En ella se encuentran 4 huevos, un tarro de yogurt de “Danone”, una bolsa de harina y un pequeño tarro de espárragos.
Dentro de ella, hay una bolsa de plástico que está llena de congelados y una jarra de leche. La de debajo, en cambio, está cerrada, y tiene un enorme manillar de metal.
Encima de la nevera, hay una bolsa de magdalenas y un tazón de leche, con una cucharilla dentro, que parece que ha sido usado. También hay dos sobados sueltos.
La habitación que deja descubierta la puerta, es oscura y lúgubre. Justo donde está ella, la esquina de una pared.
Alumbra un poco el foco. Este tiene poca intensidad, ya que da luz, pero la menos posible.
Las figuras están perfiladas y dibujadas con formas y proporciones adecuadas. Este cuadro representa una escena en primer plano y tiene profundidad, que es la habitación que se encuentra detrás de la puerta.
Está pintado en líneas verticales, como haciendo pequeños rectángulos. Por ejemplo, la nevera hace uno. Se encuentra justo en el punto en el que se unen las dos diagonales, es decir, es el objeto principal de la obra.
Este cuadro está pintado en óleo, como casi todos de Antonio López. En este hay mucha carga matérica, es decir, colores muy oscuros, sobre todo detrás de la puerta, en la habitación.
Hay poca luz, pero la poca que entra va de frente, iluminando un poco la nevera y la habitación de detrás. Se combinan un juego de sombras que están pintadas por al lado de nevera y en la sala, sobre todo en la esquina.
Esta fue su nevera en esos años y funcionaba con hielos. Ya no se fabrican de estas neveras. Después de jubilarla, se compró otra nevera, más moderna, la cual era más grande y no funcionaba con hielos, sino con cámaras frigoríficas. Con esta también realizo un cuadro, llamado “La nevera nueva”.
Este cuadro me parece muy interesante, ya que es bastante bonito, original y sencillo. He calificado a este con esos tres adjetivos, porque me parece bastante vistoso ver una nevera pintada, también me parece muy bonito porque los colores oscuros y la poca luz embellecen al cuadro.
Verlo en la realidad es muchísimo más impactante que en imágenes de Google, ya que en Internet no se puede apreciar tanto como en persona.
Ha merecido la pena ir al museo de Antonio López, ya que tiene cuadros muy bonitos y tiene una forma muy curiosa de trabajar.

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